En medio de tensiones internas, señalamientos políticos y la reorganización rumbo a las elecciones de 2027, Ariadna Montiel Reyes fue designada este domingo como nueva presidenta nacional de Morena durante el VIII Congreso Nacional Extraordinario realizado en el World Trade Center de la Ciudad de México.
La exsecretaria de Bienestar asumió el cargo en sustitución de Luisa María Alcalde Luján, quien dejará la dirigencia partidista para integrarse al gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo como consejera jurídica de la Presidencia.
La llegada de Montiel ocurre en uno de los momentos más delicados para Morena: disputas internas, acusaciones de corrupción, crisis políticas en algunos estados y presiones internacionales sobre el gobierno mexicano.
“Esta dirigencia no tolerará la corrupción”
En su primer discurso como dirigente nacional, Ariadna Montiel lanzó uno de los mensajes más duros del Congreso morenista:
“Esta dirigencia no tolerará la corrupción”.
Además, advirtió que Morena no respaldará perfiles cuestionados rumbo a las elecciones de 2027 y aseguró que quienes aspiren a candidaturas deberán tener “trayectorias impecables”.
La nueva líder morenista también retomó los principios fundacionales del partido:
“No mentir, no robar y nunca traicionar al pueblo”.
Sus declaraciones fueron interpretadas como un mensaje directo hacia grupos internos señalados por prácticas de corrupción, nepotismo y disputas de poder dentro de Morena.
Polémica por el padrón de Bienestar
Uno de los temas que más controversia ha generado es el paso inmediato de Ariadna Montiel desde la Secretaría del Bienestar hacia la dirigencia nacional del partido gobernante.
Diversos sectores de oposición y analistas han señalado posibles riesgos por el manejo político de los padrones de programas sociales, ya que Montiel fue responsable de operar una de las estructuras más grandes del gobierno federal, con millones de beneficiarios y miles de Servidores de la Nación desplegados en todo el país.
Ante las críticas, la nueva dirigente rechazó cualquier uso electoral de los programas sociales y respondió:
“No somos iguales”.
También aseguró que “el pueblo no se deja manipular”, en referencia a los cuestionamientos sobre la influencia política de Morena en sectores beneficiarios de programas federales.
La operadora política de la 4T
Aunque durante años mantuvo un perfil menos mediático que otras figuras del oficialismo, Ariadna Montiel es considerada una de las operadoras políticas más importantes de la llamada Cuarta Transformación.
Medios nacionales la describen como pieza clave en la estructura territorial de Morena y en la consolidación electoral del movimiento encabezado primero por Andrés Manuel López Obrador y ahora por Claudia Sheinbaum.
Su ascenso también es leído como una señal de que Sheinbaum busca tomar un control más directo sobre Morena para fortalecer la disciplina interna y blindar al partido rumbo a los próximos procesos electorales.
Con su llegada a la dirigencia nacional, Ariadna Montiel enfrentará el reto de mantener unido al partido más poderoso del país, contener las pugnas internas y defender el proyecto político de Morena en un escenario cada vez más polarizado.


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