La Feria de Cocineras Tradicionales 2026 reunió a familias, visitantes y portadoras de saberes gastronómicos en una celebración donde el maíz, los sabores de casa y la memoria comunitaria fueron protagonistas.
En Tepoztlán, la gastronomía es mucho más que una expresión culinaria: es una forma de preservar la memoria, transmitir conocimientos y mantener vigente una identidad construida generación tras generación.
Con ese espíritu se llevó a cabo la Feria de Cocineras Tradicionales 2026, “Del Comal al Corazón”, organizada por el Ayuntamiento de Tepoztlán 2025-2027, a través de la Quinta Regiduría.
El encuentro convirtió a la cocina tradicional en el centro de una celebración que reunió a familias, habitantes y visitantes para disfrutar de platillos preparados por mujeres reconocidas como portadoras de conocimientos culinarios que forman parte del patrimonio cultural de la comunidad.
Sabores que cuentan historias
Detrás de cada platillo presentado en la feria existe una historia.
Las recetas tradicionales no solamente hablan de ingredientes y formas de preparación. También reflejan la relación de las comunidades con su territorio, los productos disponibles en cada temporada y los conocimientos que se transmiten dentro de las familias.
El comal, las tortillas, los guisos, las salsas y los ingredientes locales se convierten así en vehículos de una memoria colectiva que permanece viva alrededor de la mesa.
La celebración puso precisamente el acento en ese valor: cocinar como una manera de conservar las raíces de Tepoztlán.
La cocina tradicional mexicana ha sido reconocida internacionalmente por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconocimiento que considera no solamente los alimentos, sino un sistema cultural que incluye prácticas agrícolas, conocimientos, técnicas culinarias y formas comunitarias de convivencia.
Las cocineras, guardianas de una herencia
Uno de los principales protagonistas de la jornada fueron, precisamente, quienes mantienen estos conocimientos en sus cocinas.
Las cocineras tradicionales representan un vínculo entre generaciones. Muchas de las técnicas que utilizan no se aprenden en libros ni en escuelas, sino observando, ayudando y participando desde edades tempranas en la preparación de los alimentos.
De esta manera, una receta puede convertirse en una especie de archivo familiar: conserva sabores, recuerdos y formas de hacer que podrían perderse si dejan de transmitirse.
El Ayuntamiento destacó durante la jornada el papel de las participantes como “portadoras de nuestra gastronomía”, reconociendo su labor para preservar esta herencia cultural.
Una fiesta alrededor de la mesa
La feria también tuvo un componente de convivencia.
Familias, vecinos y turistas acudieron para probar diferentes preparaciones y acercarse a una de las expresiones más cotidianas de la cultura tepozteca: su comida.
La gastronomía, en este sentido, funciona como un punto de encuentro. Comer juntos permite compartir no solamente alimentos, sino historias, costumbres y formas de entender la comunidad.
En destinos turísticos como Tepoztlán, esta dimensión adquiere además una relevancia especial. La cocina tradicional puede convertirse en una vía para que quienes visitan el municipio conozcan el territorio desde una perspectiva distinta a sus paisajes y atractivos turísticos.
Del comal al corazón
El nombre elegido para esta edición resume el sentido de la celebración.
“Del Comal al Corazón” plantea un recorrido que comienza en uno de los instrumentos esenciales de la cocina mexicana y termina en aquello que representa la comida para una comunidad: identidad, afectos, recuerdos y pertenencia.
Porque una tortilla hecha a mano, un guiso preparado con una receta familiar o una salsa molida de manera tradicional pueden contener mucho más que sabor.
Pueden contener la memoria de una abuela, el conocimiento de una madre, la enseñanza de una comunidad y la continuidad de una tradición.
Gastronomía e identidad de Tepoztlán
La Feria de Cocineras Tradicionales 2026 deja así una lectura que va más allá de una jornada gastronómica.
En un municipio con una fuerte identidad cultural, preservar la cocina tradicional significa también preservar parte de la historia de sus comunidades.
El reto consiste en que esos conocimientos continúen pasando de una generación a otra y que las nuevas generaciones encuentren en ellos no solamente una tradición del pasado, sino una actividad vigente y con posibilidades de desarrollo.
La jornada organizada por el Ayuntamiento buscó precisamente poner en valor ese patrimonio y reconocer públicamente a quienes lo mantienen vivo.
Al final, alrededor de cada comal quedó una certeza: en Tepoztlán, la tradición también se cocina.
Y cuando llega a la mesa, como ocurrió en esta feria, la historia de un pueblo puede convertirse en sabor.

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