Reto al Tepozteco 2026: cuando la memoria de un pueblo vuelve a caminar por sus calles, crónica por Alan Cortés Romero

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Entre copal, caracoles, náhuatl y personajes que cobran vida, Tepoztlán se prepara para reencontrarse con una de sus tradiciones culturales más profundas. Noticias en Tepoztlán tuvo acceso ayer a los últimos ensayos del elenco que protagonizará la representación de 2026.

TEPOZTLÁN, MORELOS.— Hay tradiciones que se observan y otras que se viven. En Tepoztlán, el Reto al Tepozteco pertenece a la segunda categoría.

Cada septiembre, el pueblo vuelve sobre una historia que atraviesa siglos, generaciones y formas distintas de entender la identidad. Durante unas horas, las calles, la plaza y Axitla dejan de ser únicamente espacios cotidianos para convertirse en escenarios de una representación que reúne memoria indígena, evangelización, religiosidad popular y orgullo comunitario.

Este año, la tradición volverá a encontrarse con su público los días 7 y 8 de septiembre, en una celebración que nuevamente colocará a Tepoztlán en el centro de la atención cultural de Morelos.

Noticias en Tepoztlán entra a los últimos ensayo

La tarde del 3 de septiembre, a pocos días de la representación, Noticias en Tepoztlán tuvo acceso a los últimos ensayos del elenco de 2026.



Todavía no está el público. No están las calles llenas. No se escucha aún el murmullo de miles de visitantes, pero el Reto ya está ahí.

En el ensayo, los integrantes del elenco repasan movimientos, entradas, diálogos y desplazamientos. Cada personaje comienza a asumir nuevamente su lugar dentro de una historia que, para Tepoztlán, no es solamente una obra teatral.

Es una responsabilidad cultural.

Detrás de cada parlamento pronunciado


en náhuatl existe un proceso de preparación y transmisión que permite que la representación continúe pasando de una generación a otra.

Y precisamente ahí radica una de las imágenes más poderosas del Reto: jóvenes y adultos preparándose para representar una historia que pertenece a todo un pueblo.

Una representación que nació del encuentro de dos mundos

El INAH identifica al Reto al Tepozteco como una representación ritual en la que Tepoztecatl, gobernante de Tepoztlán, es convertido al cristianismo tras el contacto con los frailes dominicos.

En la trama, los señores de otros pueblos cuestionan su decisión y lo confrontan por haber abandonado las antiguas creencias. Finalmente, Tepoztecatl expone sus razones y consigue convencerlos de aceptar la nueva religión.

La representación se realiza en lengua náhuatl, un elemento fundamental para comprender su dimensión cultural.

Una investigación publicada en Alteridades, revista académica vinculada al campo antropológico, describe al Reto al Tepozteco —Ecaliztli Ihuicpan Tepuztecatl— como una puesta en escena de origen relacionado con el teatro de evangelización y destaca la participación de los señores de Cuauhnáhuac, Yautepec, Tlayacapan y Huaxtepec.

No se trata, por tanto, de una simple recreación histórica.

Es una representación construida alrededor de uno de los grandes procesos que transformaron la vida de los pueblos indígenas durante el siglo XVI: el encuentro entre las creencias mesoamericanas y el cristianismo.

El 7 de septiembre: la montaña y la ofrenda

La historia comienza antes de que el elenco llegue a la plaza. El 7 de septiembre, la atención se dirige hacia el Tepozteco.

La tradición contempla el ascenso para llevar una ofrenda al Teocalli. El copal, las velas, las frutas y otros elementos rituales forman parte de una ceremonia que conecta la celebración contemporánea con una memoria mucho más antigua.

La investigación antropológica sobre la tradición documenta que, antes de la pandemia, esta jornada incluía la ceremonia ritual en la pirámide, la colocación de una ofrenda y una petición por el bienestar del pueblo. También se realizaba la velación del vestuario utilizado posteriormente por los participantes.

Para el visitante puede parecer el inicio de una fiesta; para muchos habitantes, representa algo distinto: la renovación anual de un vínculo con la montaña y con la memoria de Tepoztlán.

El 8 de septiembre: Axitla, el bautizo y el Reto

El día central llega el 8 de septiembre.

La Secretaría de Turismo federal reconoce oficialmente al Reto al Tepozteco como una de las festividades tradicionales de Tepoztlán y señala que alrededor de las seis de la tarde comienza la representación teatral del cambio del último tlatoani al cristianismo.

Pero antes de llegar a la plaza está Axitla.

Ahí se representa el bautizo de Tepuztécatl. Después comienza el desplazamiento de los personajes hacia el centro de Tepoztlán.

La procesión se convierte entonces en una especie de puente entre dos tiempos: el pasado que cuenta la historia y el presente que la vuelve a representar.

El sonido de los instrumentos tradicionales, los caracoles, el copal y los personajes vestidos para la ocasión acompañan el recorrido.

Finalmente, la historia llega a la plaza cívica.

Ahí ocurre el encuentro.

Los señores de los pueblos vecinos cuestionan a Tepuztécatl y se desarrolla el diálogo que constituye el corazón dramático de la representación.

El Tepozteco que dio nombre a un pueblo

Para comprender la fuerza simbólica de esta celebración hay que mirar hacia la montaña.

El INAH explica que en la cima del peñón se encuentra el santuario dedicado a Tepoztécatl, deidad relacionada con el pulque, la fertilidad y la cosecha.

El sitio arqueológico comenzó a desarrollarse hacia el periodo Posclásico y formó parte de un importante asentamiento de la región.

El propio INAH señala que Tepoztécatl era una deidad vinculada con los dioses del pulque y que el nombre de Tepoztlán está relacionado con los vocablos nahuas tepuztli y tlalli.

Por eso, cuando el elenco representa al Tepozteco, no está dando vida solamente a un personaje.

Está evocando una figura profundamente vinculada con el origen simbólico del pueblo.

Una tradición que sobrevive porque se transmite

Quizá uno de los aspectos más importantes del Reto al Tepozteco contemporáneo no esté únicamente en la representación del 8 de septiembre.

Está en los ensayos.

Está en quienes enseñan los diálogos.

En quienes confeccionan y resguardan los trajes.

En quienes explican a los más jóvenes quién fue Tepuztécatl.

Y en quienes aceptan asumir un personaje para que, un año más, la historia pueda volver a contarse.

La investigación antropológica destaca precisamente el papel de las nuevas generaciones. El Reto infantil ha sido considerado una herramienta de transmisión cultural y los jóvenes que participan pueden continuar posteriormente en la representación de adultos.

El reconocimiento oficial otorgado en 2026 a la Escuela Primaria “Escuadrón 201” de Tepoztlán también documenta la importancia de esta transmisión: el decreto señala que desde hace 15 años sus alumnos realizan el Reto al Tepozteco Infantil, considerado una actividad de trascendencia cultural para la comunidad.

La tradición, así, no solamente se conserva.

Se aprende.

Mucho más que una fiesta

El Reto al Tepozteco también revela la complejidad cultural de Tepoztlán.

La celebración coincide con la Natividad de la Virgen María, patrona del pueblo, y se desarrolla dentro de un calendario festivo en el que conviven expresiones de raíz indígena y prácticas religiosas católicas.

El INAH documenta precisamente ese proceso de transformación y sincretismo en la historia cultural de Tepoztlán.

La cercanía temporal entre la celebración de la Natividad y antiguas festividades vinculadas con los cerros constituye otro elemento que permite entender por qué septiembre tiene un significado tan particular para la comunidad.

Es una fiesta religiosa.

Es una representación teatral.

Es una tradición comunitaria.

Es memoria indígena.

Y también es una forma de narrar cómo Tepoztlán entiende su propio pasado.

2026: un pueblo que vuelve a encontrarse con su historia

Este año, el escenario vuelve a estar listo.

Los personajes ya ensayaron.

Los diálogos han sido repasados.

Los vestuarios esperan su momento.

Y ayer, en los últimos ensayos a los que tuvo acceso Noticias en Tepoztlán, quedó claro que detrás de los minutos que el público verá en la plaza existe un trabajo que comenzó mucho antes.

Cuando llegue el 7 de septiembre, la montaña volverá a recibir la ofrenda.

Cuando llegue el 8, Axitla volverá a convertirse en punto de partida.

Y después, el pueblo verá caminar por sus calles a Tepuztécatl, sus doncellas, guerreros y señores.

Hasta que la historia llegue nuevamente a la plaza.

Entonces, por unas horas, el pasado dejará de estar en los libros.

Caminará por Tepoztlán.

Y el Reto al Tepozteco volverá a demostrar por qué una tradición solamente permanece viva cuando una comunidad decide seguir contándola.

El dato

El INAH documenta que el Reto al Tepozteco se representa cada 8 de septiembre y que la tradición está vinculada con la historia de Tepuztécatl, el proceso de evangelización y la construcción de una identidad cultural profundamente arraigada en Tepoztlán.

Fuentes consultadas: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); Secretaría de Turismo del Gobierno de México; Periódico Oficial “Tierra y Libertad” del Gobierno de Morelos; revista académica Alteridades; y cobertura periodística reciente sobre la edición 2026.

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