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Estudiantes participan en las movilizaciones convocadas en Francia para exigir mejoras en las condiciones educativas y mayor atención a sus demandas.
París.— La movilización de estudiantes y alumnos de educación media superior se mantiene este jueves 8 de octubre en Francia, en una jornada que representa el “acto IV” de un movimiento que comenzó a extenderse a finales de septiembre y que ha colocado en el centro del debate nacional las condiciones de estudio, la falta de profesores, el deterioro de los planteles y el futuro de la educación pública.
Aunque buena parte de las protestas tiene su origen en los liceos —equivalentes a los bachilleratos—, durante los últimos días las organizaciones estudiantiles universitarias se han sumado al movimiento, con bloqueos y movilizaciones en distintos campus.
Una protesta que pasó de los liceos a las universidades

El movimiento comenzó a adquirir fuerza en la región de Île-de-France y posteriormente se extendió a otras ciudades. Las demandas se concentraron inicialmente en problemas cotidianos: clases sin profesor, falta de personal, edificios deteriorados, jornadas escolares extensas y dificultades para acceder a determinados servicios educativos.
La protesta dio un salto el martes 6 de octubre, cuando organizaciones estudiantiles y juveniles convocaron a una jornada nacional de movilización. De acuerdo con los balances difundidos por distintos medios franceses, ese día las manifestaciones reunieron cientos de miles de personas en todo el país, aunque las cifras varían según la fuente y la metodología utilizada.
En París, la movilización volvió a cobrar especial dimensión este jueves. Miles de jóvenes se concentraron y avanzaron hacia la plaza de la Bastilla, mientras otras movilizaciones se desarrollaron en ciudades como Lyon y Marsella.
La dimensión nacional del conflicto también se refleja en el número de establecimientos afectados. Para el 8 de octubre, el Ministerio francés de Educación reportaba que la gran mayoría de los centros educativos habían reabierto, aunque persistían bloqueos y cierres parciales en numerosos liceos, especialmente en Île-de-France.
¿Qué están reclamando los jóvenes?
Las reivindicaciones no constituyen una sola demanda, sino un conjunto de problemas relacionados con la calidad y las condiciones de la educación pública.
Entre las principales exigencias aparecen:
- Garantizar que las clases sean impartidas, particularmente ante la ausencia prolongada de profesores.
- Resolver el déficit de personal educativo y de apoyo.
- Mejorar las condiciones físicas de los planteles.
- Atender problemas de calefacción, sanitarios, aulas y equipamiento.
- Revisar la duración y organización de las jornadas escolares.
- Mejorar las condiciones de orientación hacia la educación superior.
- Hacer más transparente el sistema Parcoursup, utilizado para el acceso a determinadas formaciones universitarias.
- Dar mayor participación a los estudiantes en las decisiones que afectan su vida escolar.
El movimiento universitario ha añadido otras demandas relacionadas con las condiciones de acceso y permanencia en la educación superior.
Según Le Monde, organizaciones estudiantiles y juveniles presentaron el 5 de octubre una plataforma común denominada “Las reivindicaciones de la juventud, diez medidas de urgencia”, que busca convertir las demandas surgidas de las asambleas estudiantiles y juveniles en una agenda de negociación con el gobierno.
Entre sus propuestas figuran cambios en los ritmos escolares y universitarios y una ampliación de la capacidad de las universidades para evitar situaciones de selección que, según las organizaciones, limitan el acceso de los jóvenes a determinadas carreras.
El gobierno responde con cinco grandes líneas de acción
Ante el crecimiento de las protestas, el primer ministro Sébastien Lecornu instruyó al gobierno para trabajar en cinco grandes áreas destinadas a atender los problemas denunciados por los estudiantes.
El Ejecutivo francés reconoce que en diferentes territorios existen dificultades relacionadas con cursos que no se imparten, instalaciones deterioradas, jornadas excesivamente largas, orientación académica y participación estudiantil.
Los cinco ejes son:
1. Garantizar la sustitución de profesores
El gobierno plantea reducir los tiempos para asignar docentes sustitutos y mejorar los mecanismos para cubrir ausencias de corta y larga duración.
La prioridad estará en las materias de especialidad, clases que preparan exámenes y formación profesional.
2. Mejorar las instalaciones
El Ejecutivo anunció que trabajará con las regiones —que tienen competencias importantes sobre los edificios de los liceos— para identificar los planteles que requieren intervención prioritaria.
Se contemplan aulas, sanitarios, calefacción, equipamiento, comedores e internados.
También se plantea adaptar los edificios a episodios de temperaturas elevadas mediante soluciones como aislamiento, ventilación, protección solar y vegetación.
3. Revisar la organización de las jornadas escolares
El gobierno pretende analizar horarios, tiempos muertos, pausas, evaluaciones y condiciones para que los estudiantes puedan realizar trabajo personal.
También se plantea mejorar el acceso a actividades deportivas, culturales y espacios de convivencia.
4. Hacer más transparente Parcoursup
Uno de los puntos políticamente más sensibles es el acceso a la universidad.
El gobierno pretende que para la campaña Parcoursup 2027 los candidatos puedan comprender mejor los criterios utilizados por las instituciones, el peso de las calificaciones y especialidades, así como la manera en que los expedientes son evaluados y clasificados.
5. Dar mayor voz a los estudiantes
El quinto eje busca fortalecer los Consejos de Vida Escolar, órganos de representación estudiantil.
Las autoridades plantean que las propuestas de los alumnos reciban respuestas justificadas y, cuando sean aceptadas, tengan un calendario de aplicación.
Consulta nacional: el gobierno abre un canal directo con los estudiantes
Como parte de su respuesta, el Ministerio de Educación abrió una consulta nacional dirigida a todos los estudiantes de los liceos, independientemente de su establecimiento o participación en organizaciones estudiantiles.
La consulta estará abierta hasta el 23 de octubre de 2026 a través de la plataforma gubernamental Agora.
Los estudiantes pueden expresar cuáles son sus principales dificultades y qué consideran que debería cambiar para mejorar su experiencia educativa. Las respuestas son anónimas y el gobierno anunció una restitución nacional de los resultados a finales de octubre.
Además, desde el miércoles 7 de octubre se estableció en los liceos un espacio de diálogo denominado “Temps lycéens”, mediante el cual se reserva media jornada para que los estudiantes puedan discutir sus problemas y expectativas dentro de sus propios establecimientos.
El gobierno también promete un plan de emergencia para profesores ausentes
La presión de las movilizaciones llevó al ministro de Educación, Édouard Geffray, a anunciar este jueves un plan de emergencia para la sustitución de docentes ausentes.
La medida busca responder a una de las principales quejas expresadas por los jóvenes: acudir a clases y encontrarse con que determinadas materias no son impartidas por falta de profesores.
Geffray también tiene previsto reunirse con representantes de las principales organizaciones estudiantiles y juveniles, junto con el ministro de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste.
La protesta y la respuesta policial
El crecimiento de las movilizaciones también ha generado episodios de tensión entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
En distintos puntos de Francia se han registrado bloqueos, incendios de mobiliario, daños y enfrentamientos. Las autoridades han defendido la actuación policial cuando existen riesgos para personas o bienes, mientras organizaciones estudiantiles y sectores políticos han denunciado un uso excesivo de la fuerza.
La tensión aumentó después de que se difundieran imágenes de intervenciones policiales en las que resultaron heridos adolescentes. El gobierno ha insistido en que las fuerzas de seguridad deben actuar de manera proporcional y ha anunciado medidas para reducir el riesgo de nuevos incidentes.
Associated Press reportó este jueves que la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a estudiantes que habían levantado barricadas frente al liceo Hélène Boucher, en París.
Un movimiento que empieza a trascender a los estudiantes
Uno de los elementos que explica la dimensión alcanzada por las protestas es la incorporación de otros sectores sociales.
Organizaciones sindicales, profesores, padres de familia y distintos grupos políticos han expresado apoyo a algunas de las demandas juveniles.
La asociación France Universités, que agrupa a las universidades francesas, hizo un llamado el 6 de octubre para colocar a la juventud en el centro del debate público y señaló que las movilizaciones actuales interpelan directamente a las instituciones de educación superior y de investigación.
La convergencia también se produjo en las calles durante la jornada del 6 de octubre, cuando organizaciones estudiantiles, sindicatos y otros sectores participaron conjuntamente en las manifestaciones.
El presupuesto educativo, parte del conflicto
La discusión también tiene una dimensión presupuestaria.
El gobierno francés sostiene que el proyecto de presupuesto para 2027 contempla 1.2 mil millones de euros adicionales para Educación Nacional.
En educación superior, el Ministerio de Enseñanza Superior informó que su presupuesto para 2027 aumentaría en 500 millones de euros respecto a la ley presupuestaria inicial de 2026, con una misión de Investigación y Enseñanza Superior que alcanzaría los 31.8 mil millones de euros.
El Ejecutivo también destaca la continuidad del comedor universitario a un euro, para el cual contempla 143 millones de euros en 2027, además de 600 empleos adicionales en la red de los Crous anunciados para acompañar la medida.
Para los estudiantes movilizados, sin embargo, el problema no se reduce a la existencia de recursos presupuestarios: reclaman que esos recursos se traduzcan en cambios concretos y visibles en sus escuelas y universidades.
La jornada de este jueves
El Ministerio francés de Educación informó este 8 de octubre que, en el conjunto de las academias de las que ya dispone de datos, la participación del personal en el movimiento social era relativamente limitada: 0.82% en promedio, con 1.67% en el segundo grado y 2.33% entre el personal de vida escolar.
Sin embargo, esas cifras corresponden al personal educativo, no al número de estudiantes movilizados, por lo que no deben confundirse con la magnitud de las protestas juveniles.
A primera hora de la tarde, Le Monde reportaba que alrededor de 96% de los establecimientos escolares estaban abiertos, aunque permanecían cerrados 157 liceos de un universo aproximado de 3,700, además de perturbaciones importantes en Île-de-France.
La situación, por tanto, presenta un escenario contradictorio: la mayoría de las escuelas continúa funcionando, pero el movimiento conserva capacidad de movilización en las principales ciudades francesas.
Una crisis que va más allá de las aulas
La protesta estudiantil francesa se ha convertido en una discusión sobre qué espera una nueva generación del Estado y de los servicios públicos.
Los jóvenes no solamente cuestionan la ausencia de profesores o el estado de los edificios. También plantean interrogantes sobre igualdad territorial, acceso a la universidad, orientación, participación política y capacidad de las instituciones para escuchar sus demandas.
El propio gobierno reconoce en su hoja de ruta que las consultas realizadas con representantes estudiantiles revelaron una sensación más amplia: la percepción de muchos jóvenes de que no son suficientemente escuchados.
Por ahora, París intenta responder mediante diálogo, presupuesto, medidas administrativas y un plan de emergencia para cubrir plazas docentes. Pero las organizaciones juveniles han dejado claro que observarán los resultados concretos antes de considerar satisfecha la movilización.
La jornada del 8 de octubre muestra que el conflicto está lejos de haber concluido.
Fuentes consultadas
La información anterior se elaboró contrastando fuentes oficiales del Gobierno francés y sus ministerios, además de medios internacionales y franceses de referencia. Entre ellas se encuentran el Ministerio de Educación Nacional de Francia, el Gobierno de Francia – info.gouv.fr, el Ministerio de Enseñanza Superior, Investigación y Espacio, France Universités, Le Monde, Reuters y Associated Press.
Nota editorial: conviene distinguir entre “movilización estudiantil” en sentido amplio y movilización de estudiantes de liceo: una parte sustancial de las protestas actuales corresponde a jóvenes de educación media superior, mientras que las organizaciones universitarias se han incorporado progresivamente al movimiento. Esta distinción evita presentar como exclusivamente universitaria una protesta cuyo origen está principalmente en los liceos.


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