Fiesta del Elote, Santa Catarina celebra al maíz: una fiesta nacida desde la comunidad

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Autor: Alan Cortés Romero | Bitácora Tepozteca | Noticias en Tepoztlán

La Primera Fiesta del Elote “Xilonen Vive” convierte a Santa Catarina en punto de encuentro para celebrar el maíz, la gastronomía tradicional y la identidad de una comunidad indígena de Tepoztlán



SANTA CATARINA, TEPOZTLÁN, MORELOS.— Pasado el mediodía del 3 de octubre, en la explanada de la calle Cuautla, en el centro de Santa Catarina, el aroma del maíz comenzó a mezclarse con el de los guisos tradicionales, mientras productores, cocineras, artesanos, académicos, especialistas y habitantes de la comunidad se daban cita para celebrar algo que forma parte de la vida cotidiana de este pueblo: el elote.

Así comenzó la Primera Fiesta del Elote “Xilonen Vive”, Santa Catarina 2026, una iniciativa ciudadana que busca convertir la celebración del maíz en un espacio para reconocer a quienes lo cultivan, preservar los sabores tradicionales y dar a conocer la riqueza de los maíces nativos que todavía se producen en esta comunidad indígena del municipio de Tepoztlán.

La fiesta tiene además un significado particular para la región. Santa Catarina es reconocida por su producción de maíz y por abastecer de este alimento a comunidades y consumidores de la zona norte de Cuernavaca, por lo que hablar del elote en esta comunidad es también hablar de agricultura, alimentación, economía local y territorio.

No se trata solamente de una celebración gastronómica. La intención de “Xilonen Vive” es poner en el centro al maíz como patrimonio vivo de las comunidades y recordar que detrás de cada elote existe el trabajo de una familia campesina, conocimientos transmitidos entre generaciones y una relación profunda con la tierra.


Una fiesta que nació de la ciudadanía

El ingeniero Juan Carlos Lara Gómez, integrante del comité ciudadano organizador, fue el encargado de dar la bienvenida a la comunidad santacatarinense y a los invitados especiales que acudieron a esta primera edición.

Entre ellos estuvieron El Ing. Juan Carlos Lara Gómez, Don Miguel Ángel Hernández, productor de maíz de Santa Catarina; la Dra. Valeria Camacho, de sistema.bio; el ayudante municipal, Encarnación Portugal; el Mtro. Feliciano García Lara, habitante de Santa Catarina y catedrático de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; el Profr. Felipe Arturo Gándara Vázquez, presidente de Tepoztlán Valle Sagrado A.C.; y el Mtro. José Eduardo Bautista Ramírez, presidente de ChapineMor y exdirector de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UAEM y un servidor, además de directivos del CIB y del CEIB de la misma universidad.

La presencia de productores, investigadores, académicos y habitantes de la comunidad refleja uno de los propósitos centrales de la celebración: acercar el conocimiento académico y la experiencia campesina alrededor de un producto que forma parte de la alimentación y de la cultura de Morelos.


Xochipitzahuatl: cuando comienza la fiesta

Como manda la tradición, la fiesta tenía que comenzar con música y danza.

Las primeras notas de la Xochipitzahuatl marcaron el inicio de las actividades. Esta danza tradicional de los pueblos del centro de México suele acompañar momentos importantes de la vida comunitaria y de las celebraciones tradicionales.

En Santa Catarina, sus sonidos abrieron el encuentro dedicado al maíz.

Después llegó también un poco del tradicional brinco del chinelo, recordando que una fiesta popular difícilmente puede entenderse sin música, danza y participación comunitaria.

Fue una escena que resumió buena parte del espíritu de “Xilonen Vive”: tradición, comunidad y celebración.


El maíz se come… pero también se cuenta

A pocos metros del escenario, los puestos de gastronomía tradicional comenzaron a recibir a los visitantes.

La oferta permitía recorrer buena parte de la cocina campesina de la región a través del maíz.

Había mole rojo con frijoles ayocotes; tamales verdes y rojos; tamales de flor de xompantli, de frijol, de hongos y de setas; quesadillas, tlacoyos, gorditas, tlaxcales y postres elaborados a base de elote.

Y, por supuesto, el protagonista de la fiesta aparecía de prácticamente todas las maneras posibles: elotes asados y hervidos; izquites asados, fritos y hervidos, preparados para distintos gustos y generaciones.

Pero entre toda esta variedad apareció también un alimento que quizá para muchos visitantes resultaba desconocido.


Yelotlaxcalli: un sabor que vuelve

Entre los platillos de la fiesta destacó el Yelotlaxcalli, un alimento ritual de Santa Catarina y de Tepoztlán que actualmente se encuentra en proceso de rescate.

Su presencia en la fiesta permitió recordar que preservar el maíz también significa preservar las formas tradicionales de prepararlo y consumirlo.

El Yelotlaxcallis forma parte de los festejos decembrinos de Santa Catarina. Se trata de una especie de gordita de maíz rellena de frijol dulce, cuya textura y sabor pueden recordar al camote.

En un mundo donde muchos alimentos tradicionales han comenzado a desaparecer de las mesas familiares, recuperar una preparación como ésta significa mucho más que recuperar una receta, significa recuperar memoria.

Cada platillo cuenta una historia y cada preparación revela una manera particular de relacionarse con el maíz.


Los maíces de Santa Catarina

Uno de los grandes temas que busca colocar sobre la mesa esta primera Fiesta del Elote es precisamente la diversidad de los maíces nativos que se cultivan en Santa Catarina.

En esta comunidad indígena de Tepoztlán se producen variedades que forman parte de la riqueza agrícola y biocultural de la región, entre ellas el maíz ancho o pozolero, pepitilla y tuxpeño, utilizados tanto para la alimentación cotidiana como para diferentes preparaciones tradicionales.

Conocer estos maíces implica mirar más allá del producto que llega al plato.

Cada variedad tiene características particulares, usos culinarios y una relación con los conocimientos de quienes los cultivan.

Por ello, una fiesta dedicada al elote puede convertirse también en una oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan que no existe un solo maíz, sino una diversidad de semillas, colores, sabores y formas de cultivo que forman parte de la historia agrícola de México.


Del campo a la mesa

La celebración también abrió espacio para hablar de los retos que enfrenta actualmente la producción agrícola.

En los stands pudieron encontrarse propuestas relacionadas con bioinsumos y fertilizantes naturales, mostrando que la conversación alrededor del maíz no termina en la cosecha.

También implica preguntarse cómo producir, cómo conservar la fertilidad del suelo, cómo enfrentar las condiciones climáticas actuales y cómo lograr que la agricultura continúe siendo una actividad viable para las comunidades.

Por eso resultó significativo que en el mismo espacio convivieran productores de maíz, especialistas, académicos y organizaciones vinculadas con el sector agropecuario.

El campo y la universidad se encontraron en una misma celebración.


Una fiesta con música, conocimiento y comunidad

“Xilonen Vive” también tuvo espacio para la música regional mexicana, porque una fiesta comunitaria no puede quedarse únicamente en las conferencias y los discursos.

La música acompañó el encuentro mientras los visitantes recorrían los puestos y probaban los alimentos preparados por habitantes de la comunidad.

Pero también hubo espacio para conferencias magistrales dedicadas al maíz y a su importancia para la región y para México.

La combinación no fue casual. La celebración buscó demostrar que hablar del maíz es hablar simultáneamente de gastronomía, agricultura, cultura, ciencia, economía, identidad y territorio.


Santa Catarina pone al maíz en el centro

La Primera Fiesta del Elote llega en un momento en que resulta necesario volver la mirada hacia las comunidades productoras de alimentos.

Santa Catarina no solamente produce elotes que terminan en los mercados y mesas de la zona norte de Cuernavaca.

También conserva conocimientos, semillas, recetas y prácticas comunitarias que forman parte de la diversidad cultural de Tepoztlán y de Morelos.

Por eso, “Xilonen Vive” puede entenderse como una invitación a mirar el campo detrás de cada elote; a reconocer al productor, a valorar a las cocineras tradicionales, a conocer los maíces nativos, a recuperar alimentos que estuvieron a punto de quedar en el olvido, y, sobre todo, a entender que el maíz no es solamente un cultivo: es parte de la memoria de los pueblos y de la identidad alimentaria de México.


Apenas comienza

El 3 de octubre fue apenas el primer día.

La Primera Fiesta del Elote “Xilonen Vive”, Santa Catarina 2026, continuará durante este 4 de octubre con actividades para seguir celebrando al maíz y a la comunidad.

Después de una primera jornada marcada por la Xochipitzahuatl, el brinco del chinelo, los sabores tradicionales, las conferencias, la música y el encuentro entre productores y visitantes, queda una certeza:

Santa Catarina quiso celebrar aquello que sabe producir, aquello que sabe cocinar y aquello que quiere conservar.

Y así, desde una iniciativa nacida de la ciudadanía, el elote dejó de ser solamente un alimento para convertirse en el protagonista de una fiesta que busca poner nuevamente en el centro a la tierra, al campesino, a la comunidad y a los maíces que mantienen viva una parte fundamental de la historia de México.

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