México y su religiosidad: la suspensión de los ritos tradicionales del culto a la Vírgen de Guadalupe - Noticias en Tepoztlán - Diario Digital Independiente

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martes, 24 de noviembre de 2020

México y su religiosidad: la suspensión de los ritos tradicionales del culto a la Vírgen de Guadalupe



Por Alan Cortés Romero | para leer más de este autor, clic aquí.



Nuevos, diferentes y difíciles tiempos son los que estamos viviendo, contextos en los que de a poco hemos ido transformando nuestros hábitos así como la forma en que expresamos nuestro ser, en este caso, religioso.

Estamos a unas pocas semanas de las celebraciones de una de las figuras icónicas, tanto de la expresión religiosa, como de la identidad nacional: La Vírgen de Guadalupe. Créanlo o no, esta es una figura importante de la mexicanidad, puesto que, en el contexto histórico-social, la identificamos como el primer estandarte del México Independiente (solo basta recordar el capítulo de inicio de la guerra de independencia de 1810). Así, el mexicano devoto y orgulloso de su identidad, identificado en origen y rasgos, ha establecido desde hace centenares de años, las festividades del 12 de diciembre, como un evento de importancia, que incluso en el pasado se encontraba marcado en el calendario como día de asueto para todos, y que hoy solo los bancos siguen ejerciendo.

Dicho lo anterior, sabiendo lo representativo de las fechas, por supuesto que resultó casi inconcebible (para algunos, pero para mí no), que los eventos del culto más importante se suspendieran en el contexto de la emergencia sanitaria internacional. Yo, personalmente comprendo y apoyo la suspensión de los eventos, pues estos, sabemos representarían un gran riesgo de exposición al virus, al ser realizaciones de movilización masiva; no por nada la Basílica de Guadalupe es reconocida como el recinto religioso más visitado de América y el segundo del mundo. Entonces, repito, apoyo comprendo y difundo la iniciativa de que del 10 al 13 de diciembre de 2020, se mantenga cerrado el espacio de culto, pues más importante para dios y la vírgen, el hecho de que los seres humanos mantengamos nuestra salud y vida.

Ahora, comprendo el otro punto de vista, aquel que comparten los fieles más tradicionales, y es que, ayer que Noticias En Tepoztlán compartió el comunicado oficial de las autoridades eclesiásticas, un comentario de un usuario de redes sociales, provocó esta reflexión; la persona en cuestión, si plemente escribió: "...qué mal, dónde está su fé..." (claro lo expresó con errores ortográficos y sintácticos, ya corregidos), pero claro que infiero que en su mente la reflexión de lo escrito iba más allá (o al menos eso espero), pues comprendo que se han movido con el contexto actual, las estructuras tradicionales (un tanto arcaicas) de cómo es que acostumbrábamos hacer en estas fechas.

Ayer escribí que la emergencia sanitaria está trayendo a nosotros una fuerte, pero necesaria, transformación, y no lo digo en sentido de la política interna del país, sino como es, una transformación necesaria de las estructuras sociales y culturales que se deben desenvolver bajo el principio de adaptación que permite la supervivencia del ser humano en el mundo.

En resumen, la suspensión de los ritos tradicionales del culto a la Vírgen de Guadalupe en el contexto de la pandemia, por supuesto, polarizan opinión, es natural (aunque no deberían), y representan el rompimiento de la tradición centenaria que es parte de la mexicanidad, o al menos de un gran sector de la sociedad en México, pero, lo cierto e indiscutible es, que no debemos cuestionar la decisión de la Basílica, de mantener cerrado el templo a la devoción, pues ellos buscan proteger a la población ante un riesgo actual, real e inminente, representado en el virus que causa la enfermedad. Es cierto, la forma de rendir culto será distinta, pero no por eso menos efectiva o menos sentida; después de todo, la vida a partir de ahora será distinta.


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