Hongos, saberes y sabores del Chichinautzin: dos jóvenes tepoztecos llevan la memoria de sus comunidades a un nuevo libro de la UAEM

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Hugo Hiram Basurto García y Emir Basurto García, hijos de Carlos Basurto y Nati García, del Barrio de Santa Cruz, forman parte del grupo de autores de una obra que rescata los conocimientos tradicionales sobre los hongos y la cocina de las comunidades del Corredor Biológico Chichinautzin. El libro incorpora recetas de San Andrés de la Cal, San Juan Tlacotenco y Tepoztlán Centro.


Tepoztlán, Morelos. — Los bosques del Chichinautzin guardan mucho más que una extraordinaria diversidad biológica. Entre sus árboles, caminos y parajes se conserva también una memoria construida durante generaciones: la manera de reconocer los hongos, saber cuándo aparecen, dónde encontrarlos, cuáles son comestibles y, sobre todo, cómo llevarlos del bosque a la cocina.


Esa memoria comunitaria es el corazón de Hongos. Saberes y sabores en el Chichinautzin, una nueva publicación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) que reúne investigación científica, conocimientos tradicionales y gastronomía de las comunidades vinculadas con este corredor biológico.


La obra, publicada en 2026 por la UAEM, cuenta con 210 páginas y tiene como autores a Alejandro García Flores, Raúl Valle Marquina, Luis Enrique Cruz Trujillo, Araceli Tegoma Coloreano, Hugo Hiram Basurto García y Emir Basurto García. La publicación cuenta con el ISBN 978-607-2646-87-2 y se encuentra disponible en acceso abierto.


Dos tepoztecos en una obra que recupera la memoria del territorio

Entre los nombres que aparecen en esta investigación destacan especialmente Hugo Hiram Basurto García y Emir Basurto García, dos jóvenes originarios de Tepoztlán e hijos de Carlos Basurto y Nati García, vecinos del Barrio de Santa Cruz.


Su participación representa un motivo de orgullo para Tepoztlán, pues su trabajo académico se encuentra directamente relacionado con el conocimiento de la biodiversidad y los saberes que forman parte de la vida cotidiana de las comunidades.


En el caso de Emir Basurto García, su trayectoria académica ha estado vinculada con el estudio del conocimiento ecológico tradicional y la biodiversidad del Corredor Biológico Chichinautzin. Es coautor, por ejemplo, del trabajo académico “Del bosque a la cocina: los hongos comestibles silvestres”, publicado en Inventio, revista de divulgación científica de la UAEM, donde se aborda precisamente el aprovechamiento tradicional de los hongos silvestres en esta región.


Hugo Hiram Basurto García también ha participado en investigaciones relacionadas con los recursos micológicos y el conocimiento comunitario. Entre los trabajos académicos registrados se encuentra su participación en investigaciones sobre rutas micológicas como estrategia para revalorar el patrimonio micocultural del Corredor Biológico Chichinautzin.


La presencia de ambos en esta publicación convierte al libro en algo especialmente significativo para Tepoztlán: no se trata solamente de una investigación realizada sobre las comunidades, sino de un trabajo en el que jóvenes vinculados con el propio territorio participan en la documentación y preservación de sus saberes.


De San Andrés de la Cal a San Juan Tlacotenco y Tepoztlán Centro

Uno de los aspectos más valiosos de la obra es su dimensión gastronómica.


El libro incorpora un catálogo de recetas desarrollado a partir de los conocimientos y prácticas culinarias existentes en comunidades del Corredor Biológico Chichinautzin. De manera particular, la publicación recupera preparaciones de San Andrés de la Cal, San Juan Tlacotenco y Tepoztlán Centro, tres espacios que forman parte de la diversidad cultural y gastronómica del municipio.


Así, los hongos aparecen no solamente como especies que deben ser identificadas y estudiadas desde la biología, sino como ingredientes que llegan a los fogones, se transforman en alimentos y forman parte de las costumbres familiares.


La propia UAEM explica que los habitantes de las regiones donde se desarrolla esta tradición han acumulado conocimientos para clasificar los hongos, reconocer los lugares donde aparecen, identificar los árboles asociados con su crecimiento, conocer las temporadas de recolección y distinguir entre especies comestibles y tóxicas.


Ese conocimiento es particularmente importante porque se transmite de generación en generación y está ligado directamente al territorio.


El bosque también se cocina

En Morelos existen alrededor de 350 especies de hongos silvestres, de las cuales unas 45 son consideradas comestibles, de acuerdo con información difundida por la UAEM. Para las comunidades rurales, estos organismos representan no solamente un recurso alimentario, sino también un elemento económico y cultural.


Por ello, Hongos. Saberes y sabores en el Chichinautzin propone mirar el bosque desde una perspectiva distinta.


Cada hongo tiene una historia: el lugar donde crece, la temporada en que aparece, la persona que sabe reconocerlo, la familia que conoce cómo prepararlo y la receta que se conserva en la memoria de una comunidad.


El libro busca precisamente mostrar esa relación entre las comunidades y los ecosistemas forestales a través de los sabores, olores, colores y texturas de las cocinas tradicionales.


En ese sentido, las recetas de San Andrés de la Cal, San Juan Tlacotenco y Tepoztlán Centro adquieren un significado que va más allá de lo gastronómico: constituyen una forma de documentar una parte del patrimonio biocultural de Tepoztlán.


Una investigación que nació del territorio

El interés académico por los hongos del Chichinautzin no es reciente. El Centro de Investigaciones Biológicas de la UAEM mantiene entre sus proyectos el estudio de “Hongos, saberes y sabores de San Juan Tlacotenco, Tepoztlán, Morelos”, como parte de sus líneas de investigación sobre biodiversidad y conocimiento tradicional.


Además, el propio CIB ha señalado que el trabajo con las comunidades busca fortalecer la valoración del patrimonio biocultural de la región.


La investigación científica se encuentra así con el conocimiento de los habitantes: la ciencia estudia las especies y los ecosistemas, mientras que las comunidades aportan conocimientos acumulados sobre el territorio, los ciclos naturales y las formas tradicionales de aprovechamiento.


Ese diálogo es uno de los principales valores de la publicación.


San Juan Tlacotenco, epicentro de una tradición viva

La importancia del tema también quedó de manifiesto durante la 4ª Fiesta del Hongo de Tepoztlán, realizada en julio de 2026 en San Juan Tlacotenco.


La UAEM participó en esta celebración comunitaria junto con habitantes de la localidad y otras instituciones, con actividades académicas, culturales y gastronómicas destinadas a revalorar los bosques y la importancia de los hongos en la alimentación.


Entre las actividades se incluyeron talleres, recorridos de campo, exposiciones, divulgación científica y una muestra gastronómica basada en especies de hongos comestibles de la región.

La presentación de Hongos. Saberes y sabores del Chichinautzin formó parte precisamente de las novedades de esta edición de la fiesta, donde la UAEM destacó que la publicación reúne la relevancia biocultural de este recurso y un catálogo de recetas desarrolladas en el corredor biológico.


Una aportación de Tepoztlán al patrimonio biocultural de Morelos

El libro tiene, por ello, una doble importancia para Tepoztlán. Por un lado, documenta conocimientos que durante generaciones han permanecido en las comunidades y que corren el riesgo de perderse si dejan de transmitirse a las nuevas generaciones.


Por otro, coloca a San Andrés de la Cal, San Juan Tlacotenco y Tepoztlán Centro dentro de una investigación universitaria que reconoce que la gastronomía también es una forma de conservar la identidad y la relación de las comunidades con su territorio.


Y en esta historia destaca especialmente la participación de Hugo Hiram Basurto García y Emir Basurto García, hijos de Carlos Basurto y Nati García del Barrio de Santa Cruz, quienes desde Tepoztlán contribuyen a que estos saberes sean investigados, registrados y compartidos.


En las páginas de Hongos. Saberes y sabores en el Chichinautzin, el bosque se convierte en aula, laboratorio y cocina; los hongos, en ingredientes y objetos de investigación; y las recetas, en una forma de conservar la memoria.

Porque detrás de cada preparación hay mucho más que un sabor: hay un territorio, una comunidad y generaciones de conocimiento que encontraron en el bosque una fuente de alimento y también una parte esencial de su identidad.


Una obra de acceso abierto

La publicación de la UAEM puede consultarse gratuitamente en línea y está catalogada dentro de las áreas de Biología, Educación Ambiental y libros electrónicos.


Libro: Hongos. Saberes y sabores en el Chichinautzin
Editorial: Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Año: 2026
Páginas: 210
ISBN: 978-607-2646-87-2
Autores: Alejandro García Flores, Raúl Valle Marquina, Luis Enrique Cruz Trujillo, Araceli Tegoma Coloreano, Hugo Hiram Basurto García y Emir Basurto García.

Consultar el libro en Libros UAEM

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