El sismo, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, provocó graves daños en el Eje Cafetero y el suroccidente del país. Equipos especializados trabajan entre los escombros en busca de personas con vida.
Bogotá, Colombia.— Colombia enfrenta una de sus mayores emergencias sísmicas de los últimos años después del terremoto de magnitud 7.4 registrado la mañana del lunes 10 de agosto, cuyo epicentro fue localizado en el municipio de San José del Palmar, departamento del Chocó.
De acuerdo con la actualización difundida este martes, el número de personas fallecidas asciende a 240, mientras que los heridos superan los 900. Sin embargo, las autoridades mantienen activos los operativos de búsqueda y rescate, por lo que el balance podría modificarse conforme los equipos de emergencia ingresen a las estructuras dañadas.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) confirmó que se trató de un movimiento telúrico de magnitud 7.4 y que tuvo su origen en San José del Palmar. La institución mantiene el monitoreo de la actividad sísmica y de las posibles réplicas que puedan presentarse.
Rescate contrarreloj
Una de las prioridades de las autoridades colombianas es localizar a personas que pudieran permanecer atrapadas bajo los escombros.
Los equipos de rescate han desplegado personal especializado, drones, cámaras térmicas y sensores capaces de detectar señales de vida en estructuras colapsadas. Según los reportes disponibles, decenas de edificios resultaron completamente destruidos y varias ciudades mantienen zonas acordonadas para permitir el trabajo de los cuerpos de emergencia.
La situación es especialmente delicada en Cali, donde se reportan personas desaparecidas y familias que permanecen a la espera de información sobre sus seres queridos. También se han registrado importantes afectaciones en ciudades del Eje Cafetero, entre ellas Pereira, Manizales y Armenia, además de localidades del Chocó.
El Eje Cafetero, entre las regiones más afectadas
Los reportes disponibles señalan que Pereira concentra una parte importante de las víctimas. También se registran fallecimientos y daños considerables en el Valle del Cauca y Chocó.
En Cali, algunos edificios residenciales colapsaron, mientras que los organismos de emergencia mantienen operaciones de búsqueda. Las autoridades locales han establecido medidas especiales para facilitar el trabajo de los cuerpos de rescate y preservar la seguridad en las zonas afectadas.
El terremoto también provocó daños en viviendas, centros de salud, escuelas, carreteras y otras instalaciones de infraestructura. Reportes preliminares habían contabilizado 1,575 viviendas afectadas, 37 destruidas y 61 edificios colapsados, cifras que permanecen sujetas a evaluación.
Miles de personas permanecen en alerta
El movimiento telúrico fue percibido en una amplia región del territorio colombiano y también generó reportes desde países vecinos.
En varias ciudades, habitantes abandonaron temporalmente sus viviendas por temor a nuevos movimientos. Las autoridades han pedido a la población mantenerse alejada de edificaciones que presenten daños estructurales y seguir únicamente las instrucciones de los organismos oficiales.
La Cruz Roja Colombiana y otros organismos de socorro participan en la atención de las personas afectadas, mientras se realizan evaluaciones para determinar el número definitivo de viviendas e infraestructura dañada.
El Gobierno mantiene activa la respuesta nacional
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno colombiano activó los mecanismos nacionales de coordinación para atender las regiones afectadas y mantiene un Puesto de Mando Unificado para dar seguimiento a las operaciones de rescate, atención médica y evaluación de daños.
La emergencia representa un enorme desafío logístico debido a que algunas zonas presentan problemas de comunicación y acceso, circunstancia que puede retrasar la consolidación de los balances oficiales.
La prioridad continúa siendo rescatar a las personas que pudieran permanecer con vida entre los escombros, atender a los heridos y garantizar asistencia a las familias damnificadas.
Una tragedia todavía en desarrollo
El terremoto ocurrido el lunes mantiene a Colombia en estado de alerta. Mientras las autoridades avanzan en la evaluación de daños y la recuperación de las zonas afectadas, los equipos de rescate trabajan contra el tiempo.
La cifra de 240 fallecidos y más de 900 heridos corresponde al balance más reciente difundido en la jornada, pero no debe considerarse necesariamente definitivo mientras continúen las labores de búsqueda, identificación de víctimas y verificación de los reportes procedentes de las regiones afectadas.
El Servicio Geológico Colombiano continúa monitoreando la actividad sísmica y las autoridades de gestión del riesgo mantienen desplegados sus equipos en los departamentos afectados.

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