Tlashqueada: el día que Tepoztlán se sienta a la mesa con su cerro

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Cada 28 de septiembre el pueblo vive dos fiestas que en realidad son una sola: el Día de los Elotes y el arranque de la celebración a San Miguel Arcángel. Entre la milpa y el cerro, entre el humo del elote asado y la cruz de pericón, Tepoztlán recuerda quién es.


Autor: Luis Bello Solís | Noticias en Tepoztlán.

Dos fiestas en una sola noche

Quien camina por Tepoztlán la tarde del veintiocho de septiembre encuentra dos celebraciones mezcladas sin que nadie se detenga a separarlas. Por un lado, el Día de los Elotes, que aquí muchos conocen como la Tlashqueada. Por el otro, el inicio de la fiesta patronal de San Miguel Arcángel, que se prolonga hasta el día siguiente. Para el pueblo nunca han sido cosas distintas.

La tradición oral cuenta que en esas horas el diablo escapa de su prisión, que suele imaginarse dentro de un cerro, y que es San Miguel quien lo vence y lo regresa a las entrañas de la tierra. La fecha, además, marca el inicio de las llamadas “elotadas”, los primeros elotes de la cosecha, y con ellas los ritos de agradecimiento y las ofrendas en campos y panteones (Memoria Mexicana, s. f.). Mientras esa batalla simbólica ocurre en el imaginario colectivo, en las milpas sucede algo más terrenal e igual de cargado de sentido: el corte de los primeros elotes.

La cruz que cuida

Con los elotes llega el corte de la flor de pericón, la flor amarilla que la tradición popular asocia con San Miguel. Con ella se arman cruces que después aparecen en las puertas de las casas, en los negocios y en el transporte público. Según la creencia, protegen de manos extrañas, de vientos fuertes y de los espíritus del mal (Zona Centro Noticias, 2019).

Puede sonar a superstición para quien lo mira de fuera. Para quien lo vive es una manera de cuidar lo que se tiene, de marcar que ese espacio importa y que alguien lo atiende.

Barrios que se encuentran

La fiesta también se nota en el movimiento de la gente. Desde un día antes, otros barrios visitan la capilla de San Miguel llevando sus estandartes, y llegan peregrinaciones, conocidas como “promesas”, de comunidades como Ixcatepec, San Andrés Ahuayucan, Ticumán y Milpa Alta (La Buena Vibra School, 2020). Esa llegada de visitantes de otros pueblos quizá sea lo que mejor explica por qué la celebración trasciende lo religioso: es un punto de encuentro entre comunidades que durante el resto del año siguen caminos distintos.

No es casual que el resto del país también lo viva así. La Secretaría de Cultura describe la fiesta del 28 de septiembre como una celebración de las cosechas de la temporada, donde lo central es compartir la comida de los altares, los elotes recién cortados y, por supuesto, bailar (Secretaría de Cultura, s. f.).



El elote, más que un antojo

Comerlo asado o en esquite ese día no es solo un gusto de temporada, es una forma de agradecer lo que la tierra dio. Para las culturas originarias de esta región el maíz nunca fue únicamente alimento: fue, y sigue siendo para quien conserva esa mirada, símbolo de vida y de abundancia compartida. Guillermo Bonfil Batalla (1987) hablaba de ese “México profundo” que persiste en las prácticas cotidianas de los pueblos, y pocas fechas lo muestran tan bien como esta. Tampoco es un asunto nuevo para Tepoztlán: desde los estudios clásicos de Robert Redfield (1930) y Oscar Lewis (1951), la vida ritual y agrícola del pueblo ha sido tema de atención dentro y fuera de México.


Un año con poca agua

Este 2026 la fiesta llegó con una preocupación que viene del campo. La lluvia escaseó durante el temporal y el maíz no respondió como se esperaba: los elotes que tradicionalmente se cortan para estas fechas no se dieron en la cantidad deseada, y eso lo resienten sobre todo las familias que viven de la milpa y esperaban estrenar su primera cosecha.

Con la flor de pericón ocurrió algo parecido: este año casi no se dio en Tepoztlán. No es un detalle menor, porque sin ella la cruz que cuida puertas, negocios y unidades de transporte se complica. Es un recordatorio de que estas tradiciones no son solo simbolismo, sino que dependen de la tierra y del temporal; cuando el cielo no cumple, la fiesta también lo registra.

¿Quién hereda la fiesta?

Lo interesante es preguntarse qué pasará con todo esto en los próximos años. Tepoztlán es un Pueblo Mágico que recibe cada vez más visitantes, y las tradiciones que antes eran asunto exclusivo de las familias tepoztecas hoy también se venden, se fotografían y se convierten en atractivo turístico (El Sol de Cuernavaca, s. f.). Eso no es necesariamente malo, pero sí vale la pena que quienes vivimos aquí nos preguntemos quién va a heredar estas costumbres cuando pasen unas generaciones más.

¿Seguirán siendo motivo de comunidad o terminarán siendo solamente motivo de espectáculo? Los leo en los comentarios: ¿cómo vivieron ustedes la Tlashqueada este año y qué le contarían a quien no la conoce?

Bibliografía y fuentes consultadas

Bonfil Batalla, G. (1987). México profundo: una civilización negada. Secretaría de Educación Pública / CIESAS.
El Sol de Cuernavaca. (s. f.). Día de los Elotes en Tepoztlán: cómo se celebra la Tlashqueada el 28 de septiembre. https://oem.com.mx/elsoldecuernavaca/tendencias/dia-de-los-elotes-en-tepoztlan-como-se-celebra-la-tlashqueada-el-28-de-septiembre-13503591
La Buena Vibra School. (2020, 3 de junio). Conoce las fiestas tradicionales de Tepoztlán. https://www.labuenavibraschool.com/post/conoce-las-fiestas-tradicionales-de-tepoztl%C3%A1n
Lewis, O. (1951). Life in a Mexican Village: Tepoztlán Restudied. University of Illinois Press.
Memoria Mexicana. (s. f.). Fiesta patronal de San Miguel Arcángel. Secretaría de Cultura. https://memoricamexico.gob.mx/es/memorica/Temas?ctId=1&cId=002b6bf0007847c9831ed92c2c24ab0e
Redfield, R. (1930). Tepoztlán, a Mexican Village: A Study of Folk Life. University of Chicago Press.


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1Comentarios

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  1. Es muy cierto que es una hermosa costumbre exclusiva de nuestro pueblo tepoztlán, y es un reto de todos conservar estas tradiciones, apesar de los cambios metereológicos que proporcionan la lluvia para hacer de esta tradición mas grande de lo que ya es.

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